Thursday, March 17, 2016

Trabajo 2: Sinopsis cortometraje

"El Tesoro de Los Caracoles"


El Quique, un "cabro medio tonto", vive junto a sus padres en un pueblo rural al sur de Chile. 
Un  día, su madre lo manda a casa de su madrina con tres sacos de lana para que las tiña (una verde una roja y una amarilla). Al llegar a la propiedad de ésta, las deja en la entrada para lograr pasar por el portón de entrada, siendo encontradas por dos escolares. 
Cuando el Quique vuelve a buscarlas, se encuentra con a dos caracoles a los que interroga por las bolsas. Al no obtener respuestas, colérico los aplasta, descubriendo bajo ellos un pequeño cofre repleto de joyas.

Diciendo a su madrina que vuelve a su casa a por las lanas olvidadas, el Quique decide entregar el cofre a su madre para excusarse de haberlas perdido, evitando que esta le castigue. 
En el camino se encuentra con su padrino, un policía ciclista de uniforme rojo, que interroga a Quique respecto al cofre. Al relatar la historia, este le sugiere amenazante que se lo entregue, para devolverlo a los caracoles y así no tener que llevarlo preso. El joven se niega, y en un afán de defender el cofre, muele a golpes a su padrino.
Al llegar a su casa, el Quique revela el tesoro a su madre, y esta a su marido, el cual, sorprendido, asevera: "con esto somos ricos". 
Sin embargo, ambos notan las manchas de sangre en su chaleco de lana. Al preguntarle, el Quique les relata el enfrentamiento con su padrino.

Para evitarse problemas, la madre ordena a su hijo cavar un agujero lejos de la casa para enterrar el cadáver, pero este no cabe, por lo que su marido le corta la cabeza con una pala. El Quique la arroja a un pantano.
Mas tarde, la madre cocina suficientes Berlines como para llenar un canasto, y manda a su marido a arrojarlos desde el techo al jardín, en donde el Quique corta leña. Este, sorprendido y absolutamente maravillado, se da un festín, mientras su madre le grita por la ventana "¡Quique!¡Están lloviendo Berlines!".
Esa noche noche, se faena un cerdo. 
Otra mañana, durante el desayuno, dos policías visitan a la familia, con el fin de obtener información del paradero del padrino de Quique. Este revela la ubicación del cadáver, y pese a que su madre intenta convencer a los oficiales de lo absurdo del relato de su hijo, estos se deciden a investigar.
En el lugar del los hechos, el Quique ayuda a cavar buscando el cuerpo, pero solo encuentran el cadaver descabezado de un cerdo. La madre entonces cuenta que, por una enfermedad que tenía, lo dieron de baja y enterraron lejos de la casa, para evitar que contagiara al resto de los animales.
El quique, desconcertado, asegura haber arrojado la cabeza al pantano, y corre en su busqueda, pero solo se encuentra con la cabeza del cerdo. El sargento le increpa haberle hecho perder el tiempo, a lo que el joven se defiende, asegurando que los hechos ocurrieron el mismo día que llovieron Berlines.
"Puta el cabro Weon", sentencia el sargento, y se disculpa con la madre por sospechar de ella. El Quique, enrabiado, arroja la cabeza de vuelta al pantano.

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